domingo, 10 de julio de 2011

MI EXPERIENCIA CON LA AYAHUASCA

La ayahuasca, Banisteriopsis caapi, es un bejuco o liana que los médicos vegetalistas con la tradición de su uso lo definen como su planta maestra por excelencia.

La ayahuasca combinada con otra planta, la chacruna, Psychotria viridiris componen una bebida o "chicha", como dicen los ayahuasqueros, que a su vez se llama ayahuasca.

Esta chicha funciona como un depurador físico, facilita la meditación, equilibra energías y despierta la intuición.

Los "ese ejas", grupo étnico localizado en las márgenes del Tambopata, departamento de Madre de Dios, utilizan la chicha para curar.

En el dialecto ese eja se le conoce a la liana como "jono pase" o "soga de la muerte". Lo que traducido al idioma quechua, soga=huasca y muerte=aya, dio como resultado el nombre con que tradicionalmente se le conoce: "ayahuasca".

La "madre de la soga" es la chacruna, un espíritu femenino que le muestra al vegetalista las causas de las enfermedades y las plantas que debe usar para su curación.

MI EXPERIENCIA CON LA AYAHUASCA

Hace ya un par de años vengo leyendo sobre la ayahuasca o liana de los muertos, ignorando el poder participar de dicha ceremonia en Uruguay, pero como dicen los hermanos originarios: “Cuando el alumno esta pronto, el maestro aparece”, y así fue, que en noche de luna llena oramos a los dioses a traves del tabaco concentrándonos en lo que esperábamos de la abuela medicina, en mi caso particular era obtener una respuesta acerca de un tinitus que padezco hace casi ya dos años.
Bebida la ingesta, amarga como la hiel me senti parte de la tierra, literalmente quedé pegada a la Pachamama y respirando junto con ella, sintiendo palmo a palmo el recorrido de serpiente desde mis piernas hasta el hígado y desde el hígado a mi oido, mostrando el punto neurálgico de mi patología, en esas horas de profunda actuación por parte de la abuelita medicina, pude deleitarme hasta las lágrimas de emoción de los cuencos tibetanos tocados por el chamán.
A partir de ese momento entré en un estado de paz y armonia interior que me mantuvo al máximo casi dos meses diluyéndose en una búsqueda personal del profundo  sentido de la vida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario